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por el Pastor Manuel Morales
28 de julio del 2012

Lectura Bíblica: Lucas 22:31-32

Un problema para los cristianos hoy es dejarse llevar por el sentimiento de auto conmiseración y la visión de ser víctima de los ataques del Diablo; en vez de considerar que si Satanás le está atacando es por una sola razón, le considera a usted una amenaza para su maligna obra y alguien de valor en el cumplimiento de los planes del reino de Dios.

Cuando los cristianos viven de manera que glorifican a Dios en sus vidas y trabajan en el propósito del reino de Dios se convierten inmediatamente en una preocupación para el Maligno, no hay para el Diablo mejor exponente de un cristianismo decadente que un cristiano mediocre, débil y constantemente en depresión y a la defensiva.  Pero cuando tomamos los recursos que Dios pone en nuestras manos, confiamos en la ayuda del Espíritu Santo y salimos decididos a cumplir el plan de Dios por el cual y para el cual estamos en la tierra, estamos declarando la batalla a las huestes del mal y nos convertimos en blanco del Diablo.

Pero confiemos, no temamos, no estamos solos en esta lucha.  Como en una ocasión el Señor le dijo a Pedro (Luc. 22:31-32), Satanás no tiene ninguna autoridad sobre nuestras vidas y no podrá hacer nada en nuestra contra si nuestro Maestro no le permite; y aunque en ocasiones Jesús le da la oportunidad de hacer algo en nuestra contra la finalidad siempre será entrenarnos para la batalla, y en medio de la prueba tenemos la promesa de su oración y provisión de fe para que podamos resistir.

De manera que la próxima vez que el Diablo lance su ataque contra su vida, levante la cabeza, mire a su Capitán y Señor, comprenda que aunque usted no se considera valioso es alguien importante para el reino, y prosiga adelante sabiendo que Dios esta con usted, el enemigo fue derrotado en la cruz y la victoria es suya.  Romanos 8:38-39