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por el Pastor Manuel Morales
25 de mayo del 2012

“Dijo entonces Jesús a los doce:  ¿Queréis acaso iros también vosotros?  Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos?  Tú tienes palabras de vida eterna.”  Juan 6:67-68

Cuando las situaciones difíciles llegan a nuestra vida nos damos cuenta de dos cosas importantes.  Primero, este mundo está lleno de eventos y circunstancias adversas.  Segundo, no somos tan resistentes como pensamos.  Todos nosotros retrocedemos de una u otra forma cuando los tiempos difíciles invaden nuestras vidas.

En este episodio, los discípulos no se limitan a los doce, sino que incluyen a un grupo mayor de sus seguidores.  Evidentemente, la enseñanza que Jesús les compartió ese día era dura y difícil, un desafío para Sus discípulos.  Tan difícil, que muchos de ellos le dijeron a Jesús, “Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?... ...Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.”  Juan 6:60-66

Es en este punto cuando Jesús se volvió a los doce y les dijo:  “¿Queréis acaso iros también vosotros?”  El asunto estaba claro para los doce y también lo está para nosotros.  Es un asunto de determinación y elección:  durante los tiempos difíciles ¿nos alejamos de Jesús o vamos a Jesús?

La invitación del Evangelio es que vayas a Jesús para ser salvo, para recibir el perdón y el regalo de la salvación.  Él no nos salva y luego nos dice que nos valgamos por nosotros mismos.  Esta invitación del Evangelio continúa animándonos a ir a Jesús en cualquier y todas las situaciones, con nuestros pequeños o grandes problemas, con nuestras pequeñas necesidades o nuestras gigantescas luchas.

La respuesta de Pedro a la pregunta de Jesús necesita resonar como una declaración de dependencia en cada uno de nosotros. “Le respondió Simón Pedro:  Señor, ¿a quién iremos?  Tú tienes palabras de vida eterna.  Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”  Juan 6:68-69

Acude a Jesús por fortaleza, por sabiduría y consuelo.  Ve a Jesús por dirección y ayuda.  Encuentra a Jesús para descargar tu alma y recibir descanso.  Siempre que te apartes de Jesús, entrarás en un campo espiritual minado.  Pero cuando vamos a Jesús encontramos la fuerza para seguir adelante o la solución para cada uno de nuestros problemas, “… solo él tiene palabras de vida eterna."