• 1
  • 2
  • 3
  • 4

por el Pastor Manuel Morales
11 de mayo del 2012

"Lo que encomiendo a Dios, él puede hacerse cargo mejor que yo.  Todo lo que está bajo su control nunca puede estar fuera de control.  Él sabe en detalle sobre todo lo que necesito."  La mayor dificultad que enfrentamos los cristianos para combatir nuestros temores, necesidades y dudas, es que después que hemos orado, que hemos confesado verbalmente que tenemos un Dios que es todo poder, que siempre es Fiel para con cada una de nuestras situaciones, y que siempre responde a todas nuestras oraciones, volvemos a la mismo situación espiritual y emocional que antes de hablar con Dios.

Cuando pienso en la vida de Ana, la madre de Samuel, (1 Samuel 1:9-18) encontramos primero a una mujer angustiada, cansada, devastada por una situación familiar que le quitaba su gozo e inquietaba toda su vida, y la colocaba en una posición difícil en relación con la sociedad de su tiempo.  Pero Ana tomo una determinación, la misma que debemos hacer todos los cristianos cuando en conflicto y la prueba golpean nuestra vida, ir delante de la presencia de Dios y orar.

Pero la oración de Ana no fue un ligero encuentro con Dios, o una vana repetición de algunas palabras aprendidas o sin meditar, la oración de Ana fue la sincera oración de un corazón afligido que depende totalmente de Dios.  La Bblia dice que mostro sus verdaderos sentimientos, y lo hizo con lágrimas, sacando todo lo que había dentro si, sus amarguras tristezas, frustraciones, y lo hizo largamente.

Pero lo mejor de todo es que cuando recibió la respuesta de Dios por medio del sacerdote Eli, la vida de Ana cambio totalmente, y aunque físicamente no había recibido la respuesta a su petición, ella lo creyó, por eso comió y no estuvo más triste…

¿Hay algo que todavía estas reteniendo tú y no has entregado a Dios para que Él tenga el control total sobre cada área de tu vida?  ¿En qué manera quiere Dios que confíes en Él?

Cuando entregamos a Dios realmente una circunstancia de nuestra vida recibiremos de Él la paz y el descanso que solo Él nos pueda brindar.  Disfrutémoslo.  Solo Él puede transformar nuestras más difíciles e imposibles situaciones en momentos de bendición, de confirmación de nuestra fe y confianza plena.

Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”  Salmo 37:5