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por el Pastor Manuel Morales
13 de diciembre del 2012

Lucas 2:7 “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”

Lo primero que se nos viene a la mente en estas épocas de Navidad es la comida, el vestuario, la familia, las vacaciones, celebraciones, regalos, etc. Pero, ¿Realmente será esa la navidad que deberíamos celebrar? ¿Es la manera en que Jesús querría que recordáramos su nacimiento? ¿Hemos los cristianos errado al celebrar tan importante acontecimiento?

Navidad es la celebración del Nacimiento del Hijo de Dios, como cumplimiento de la profecía, con una misión salvadora. Ese fue el mensaje del Ángel: “…El salvara a su pueblo de sus pecados…” En muchas ocasiones el encanto de las celebraciones navideñas nos aleja un tanto de la idea de que aquel niño que nacía humildemente en un establo, rodeado de pastores, cantos angelicales y adoración celestial, venia con el propósito de restablecer la relación perdida del hombre con Dios, fundar un reino de paz eterna, destruir el imperio de la muerte y conquistar para nosotros vida eterna, al morir en el lugar y por lo que tú y yo merecíamos: el castigo por nuestros pecados.

Para mi navidad es el nacimiento de Jesús, un día en Belén y posteriormente en muchos corazones, un día fue navidad en mi vida, porque Jesús nació en mi corazón y hasta hoy en día sigue acá. Y aunque hoy nos gozamos en todo este ambiente del nacimiento del Niño Rey, mi objetivo principal en la vida debe ser celebrarle todos los días, ¿Cómo?, puesta tan fácil como tratar de llevar una vida ordenada y agradable a Él, una vida que busque por todos los medios que su nacimiento en mi corazón sea deseo de querer ser santo porque El lo es. Una vida que sea una permanente navidad.

¿Está mal celebrar la navidad?, personalmente creo que si nuestro objetivo fuera celebrar el nacimiento de Jesús, no tendríamos que esperar una vez al año para celebrarlo, puesto que Jesús nace cada día en muchos corazones que deciden permitirle que entre ha morar en ellos. Si queremos recordar ese evento hoy, mal no hacemos, pero tengamos cuidado el confundir el nacimiento de Jesús con fiestas paganas, fiestas que lejos de llevar el objetivo de rendirse ante el Rey de reyes y Señor de señores, llevan otros objetivos que no tienen nada que ver con agradar a Dios.

Que en estas fechas tu objetivo número uno sea el recordar que Jesús nació primero en Belén, después en tu corazón y por ello tienes que celebrarlo, hoy y cada día de tu vida a través de decirle no al pecado y si a la vida santa que Jesús quieres que lleves. No podemos celebrar Navidad si el verdadero motivo y la razón de ser de la navidad no están en tu vida. Por lo que si aun no le has entregado tu vida a Jesús, permite que la navidad llegue a tu vida, que Jesús nazca en tu corazón y a la vez te regale vida eterna. El no vino a la tierra para ser celebrado, el vino a la tierra a morir por ti, para que tú ahora vivas por Él y para El. Entonces tu fiesta de Navidad tendrá verdadero significado, entonces podrás unirte al coro de los redimidos y decir con gozo: ¡FELIZ NAVIDAD!