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por el Pastor Manuel Morales
4 de abril del 2013

Pasaje Bíblico: I Corintios 15:58

En muchas ocasiones en nuestros vidas nos preocupamos y ocupamos en las cosas no correctas… nos sucede con el crecimiento físico de nuestros hijos. Pero usted y yo no tenemos que preocuparnos porque nuestros hijos crezcan… debemos preocuparnos porque estén saludables físicamente… si están saludables, ellos van a crecer, querámoslo o no el pequeño bebe se tornara en una persona adulta.

De la misma manera nos sucede con nuestra vida espiritual. Nos afanamos y preocupamos porque no crecemos espiritualmente como nosotros debiéramos, queremos forzar nuestro crecimiento con una cantidad de información intelectual o una sobreocupación en cosas que creemos que debieran producir el crecimiento personal que esperamos para terminar desanimados, frustrados y en muchas ocasiones decepcionados en como debiéramos haber madurado y crecido espiritualmente. Pero el problema es el mismo, estamos afanados tanto en crecer que hemos descuidado la salud espiritual.

La cuestión entonces seria: ¿Cómo tener una vida cristiana saludable que me conduzca a un crecimiento espiritual adecuado?

Ocúpese en una relación personal, diaria y constante con Dios. Reconozca su compañía y presencia cada día en su vida. Recuerde siempre que Él está a su lado en todos los momentos y puede contar con su dirección, cuidado y protección en todas las circunstancias. Alábelo por esto y marche confiado. Su vida cristiana ira de crecimiento constante a una experiencia celestial. Recuerde a Enoc, el camino con Dios..

No descuide los medios de Gracia: lectura de la Biblia y oración. La Biblia proporciona todo el alimento espiritual que usted y yo necesitamos para un crecimiento sólido y saludable. Alimentémonos con ella. No permita que una cantidad de tecnología triunfalista o alimento adulterado ocupe su estómago espiritual e impida que la verdad de Dios le nutra. Ore con pasión, con sinceridad, Dios es su Padre amante, su amigo, su salvador, Él quiere escuchar el clamor y el sentir de nuestro corazón, y no frases de un preparado discurso religioso hipócrita y sin sentido. 2 Pedro 3:18.

Comparta la verdad de Dios con otros, no solo a través de palabras, sino en la búsqueda constante de aquellos que están perdidos y hundidos en el pecado, un buen ejercicio que conduce al crecimiento de nuestros músculos espirituales es inclinarnos en ocasiones para levantar a alguien que esta caído, o caminar un buen tramo para encontrar al perdido, o sostener a alguno que no pueda hacerlo por si mismo.

Y entonces, sin darnos cuenta, estaremos creciendo, creciendo de la manera correcta y en la dirección que Dios quiere, y al final, comprenderemos que el crecimiento es cuestión de relación con El, y que cuando estamos sanos espiritual e interiormente, entonces, solo entonces… crecemos.