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por el Pastor Manuel Morales
28 de marzo del 2013

Pasaje Bíblico: Lucas 24: 1-12

Semana Santa, Easter, es simplemente para usted un tiempo de descanso, relax, vacaciones, como alguien me dijera, para compartir en familia y divertir a los niños recogiendo huevos de pascua... o una especial oportunidad para meditar en lo horrendo de nuestro pecado, y el alto costo del sacrificio de Jesucristo, el hijo de Dios, en favor de la redención humana.

La cruz es la manifestación del amor de Dios por una humanidad perdida. En ella se pago el alto costo de nuestra redención... por ella usted y yo tenemos plena liberación de nuestros pecados y entrada a la vida eterna, si aceptamos por fe la salvación que Cristo ofrece. Juan 3:16.

Pero no solo recordamos su sacrificio, celebramos su resurrección, la tumba vacía es la prueba evidente de que tenemos un Salvador vivo, un redentor resucitado, y es también nuestra esperanza de que resucitaremos con El. I Cor. 15:20. La muerte y la resurrección de Cristo no es solo el mensaje de una semana sino la doctrina fundamental donde descansa toda nuestra fe cristiana.

Pero cuantas veces, a semejanza de los discípulos, tan ocupados en nuestros propias ocupaciones y bienestares perdemos de vista el gran mensaje de esta época y la oportunidad de compartirlo con otros (Luc. 24:13-16). Un mundo como el nuestro necesita cristianos de un Cristo vivo... de una iglesia redimida en el Calvario y transformada en la esperanza de la resurrección, de discípulos que como en aquella gloriosa mañana puedan proclamar con todas sus fuerzas Cristo vive.... Ha Resucitado (Luc. 24:33-34).

Cristo vive... ha resucitado, fue el mensaje que recibieron aquellas piadosas y fieles mujeres que fueron a preparar el cuerpo en el sepulcro. Cristo vive... fue la visión gloriosa que animo a los cristianos del primer siglo y les dio fortaleza cuando morían quemados o destrozados por las fieras en el circo romano.

Cristo vive, ha resucitado... es la esperanza gloriosa que ha sostenido a los cristianos durante veinte siglos y que sigue siendo nuestro grito de triunfo aun en tiempos como estos de apatia, escepticismo e incredulidad. Jesucristo vive... es tiempo de que la iglesia se levante, proclame este mensaje, y viva a la luz de esta verdad.